La Maupin: la espadachín que vencería a los tres mosqueteros a la vez.-a

Soledad  Garcia  Nannig; Maria Veronica Rossi Valenzuela; Francia Vera Valdes



En Francia, en 1670 (1673 según algunas fuentes), nace uno de los personajes más curiosos y anacrónicos de la historia conocida. Se trata de una adelantada a su tiempo, fuera de los convencionalismos sociales del siglo XVII. Hablo de nada más y nada menos que Julie d´Aubigny, más conocida como La Maupin. Si os dijese que se trata de una viajera que, haciendo uso de los portales del Ministerio del Tiempo, ha retrocedido atrás desde el siglo XXI, sería más verosímil que la pura realidad. 
Bastante desconocida por la historia, invisibilizada y tachada. Mademoiselle Maupin no es una mujer corriente de la Francia del siglo XVII. 

 Biografía 

Mademoiselle de Maupin fue una actriz y cantante francesa, que nació en 1670 y murió en Provence (Francia) en 1707. Su vida tumultuosa dio lugar a numerosas leyendas, e inspiró varias biografías románticas.


« Mademoiselle Maupin de l'Opéra ».
Grabado anónimo (hacia 1700).

Su verdadero nombre era Julie d'Aubigny, hija única de Gaston d'Aubigny, secretario de Louis de Lorraine-Guise, conde de Armagnac. Madame o Mademoiselle de Maupin fue la esposa efímera del Señor de Maupin.
Su educación masculina y femenina le permitía entre otras actividades aprender esgrima, y profesionalmente debutó en la Opéra de Paris en 1690, en el rol de Pallas en Cadmus et Hermione, de Jean-Baptiste Lully.
Como consecuencia de una diferencia con un lugarteniente de policía de París, Mademoiselle de Maupin debió huir de la capital. Llegó a Marseille con su amante Séranne, e inmediatamente la pareja comenzó a ganarse la vida con demostraciones de esgrima : hombre contra mujer vestida como hombre.
Con la finalidad de entonces mejorar sus ingresos, logró entrar en la Opéra, y allí se enamoró de una jovencita a quien sus padres terminaron por ponerla en un convento, para proteger el honor de la familia. Vestida como hombre, Mlle. de Maupin liberó a su enamorada antes de nuevamente huir para volver a París, donde su hermosa voz grave le permitió encarar una brillante carrera como cantante lírica.
En París, sus numerosos duelos frecuentemente se terminaban en sangre, lo que por lógica se convertía en la comidilla del momento, y ello la obligó nuevamente a dejar París para que las aguas se aquietaran y para que esos sucesos se olvidaran.​ Se radicó entonces en Bruselas desde la primavera de 1692 hasta el comienzo del año siguiente, período durante el cual habría sido apoyada y mantenida por el elector Maximiliano Manuel de Baviera.
Pasó ocho meses en Bruselas, donde cantó en la Opéra du Quai au Foin, entre noviembre de 1697 y julio de 1698. Allí, la susodicha sobre todo interpretó Amadis, Armide, y Thésée, óperas de Jean-Baptiste Lully y Philippe Quinault.
Luego volvió a París y reemplazó a Marthe Le Rochois, quien en esos momentos se jubilaba. Desde fines del año 1698 y hasta 1705, Mlle. de Maupin cantó las nuevas óperas de Pascal Collasse, André-Cardinal Destouches, y André Campra. Este último escribió para ella una partitura de contralto para el rol de Clorinde en Tancrède (1702).
Como cantante actuó por última vez en La Vénitienne de Michel de La Barre, en 1705 (cf. [Ref3])
.



Una de sus facetas más reconocidas y que la aleja completamente de su rol de mujer acomodada de la época es la de espadachín. Hija del Gran Escudero de Francia (el encargado de educar al rey y su entorno más cercano en manejo de armas), recibió desde muy pequeña lecciones de esgrima y defensa personal. A muy corta edad, su padre y ella se trasladaron a Marsella donde recibió lecciones de varios espadachines doctos. Pronto la alumna se convirtió en maestra demostrando espectaculares habilidades blandiendo la espada. Era mejor paladín que cualquier hombre al que se enfrentara, algo que provocaba la ira de más de un cortesano que opinaba que una mujer de bien no debía blandir armas, sino agujas, y encargarse de otro tipo de labores más femeninas. Sin embargo, las constantes prohibiciones para que dejase de luchar no impidieron que Julie exhibiera sus increíbles dotes con la espada y derrotase a un sin fín de caballeros de palacete.
Además de formarse en esgrima, Maupin era una persona con una libido alta. Mientras vivía con su padre, decidió que era buena idea acostarse con el jefe de este y aprovechar las ventajas y libertades que tiene ser amante de un poderoso hombre rico. Poco duró la feliz vida de soltera pues, por aquellos entonces, una dama debía casarse si no deseaba que el resto del mundo resultase molesto y cargante. Con ayuda de su amante, don importante, encontraron a un candidato perfecto que no les daría mucho problema. El elegido fue el señor Maupin, un hombre que residía lejos de Francia y al que no debía de importarle lo más mínimo quien fuera o dejase de ser su esposa. A partir de ese momento, la ahora Julie Maupin pudo disfrutar de los  privilegios de estar casada con un hombre importante sin tener que soportarlo.

Poco tiempo después, cansada de la vida de palacete, Julie y su profesor de esgrima huyen a París después de que este matase a uno de sus alumnos. Una vez en la capital francesa, la espadachina tuvo que buscarse la vida. Comenzó a organizar espectáculos callejeros en los que retaba a un caballero a duelo. No contenta con ganarles simplemente, Maupin iba cantando lo que sucedía para humillar aún más a sus contricantes. La gran habilidad con la espada y su maravillosa voz le permitía ganarse la vida con las limosnas de la gente.

A uno de esos curiosos espectáculos asistieron unos organizadores de ópera y decidieron que la voz de La Maupin era casi prodigiosa y debía introducirse en los escenarios. Así es como acaba trabajando en la ópera representando papeles de hombre. Durante su etapa como cantante, era bastante vanagloriada por el increíble talento vocal que tenía. Seguía retando en duelo a cualquier pobre hombre que se encontraba por su camino y sus encuentros sexuales, tanto con hombres como mujeres, tampoco pararon. 
En una ocasión, la hija de un importante comerciante y ella iniciaron una relación romántica. Cuando la familia de la primera se enteró, decidió que la mejor manera de limpiar el nombre de la familia era encerrarla en un convento y entregarla a Dios. La Maupin, bastante disgustada con la idea, se infiltró en el convento haciéndose pasar por novicia para rescatarla. Ambas huyeron del lugar. Pero para quedarse tranquila y que no las persiguieran, Julie decidió que era buena idea prenderle fuego al lugar. Maupin tuvo que huir de la justicia y la aventura entre las dos mujeres duró unos pocos meses.
Mientras tanto, Julie se dedicaba a cantar en tabernas y la calle para sacarse unos cuartos. En una de sus actuaciones, un señor decidió que era buena idea mofarse de ella por lo que acabó pagando las consecuencias al perder en un duelo. La Maupin, que sintió lástima del caballero, decidió cuidar de él mientras se curaban las heridas de sus estocadas. Finalmente, se acabó convirtiendo en uno más de sus amantes.

Maupin decide que está harta de huir y quiere volver a la ópera. Recurre a su primer y poderoso amante para que le ayude a librarse de los cargos de los que se le acusaba y recibiese el perdón del Rey. Por supuesto lo consigue y, por si fuera poco, empieza a participar en importantes obras representadas en la Ópera de París en papeles elegantes. Consigue un gran reconocimiento llegando a ser conocida entre el público como “La Maupin”. Por supuesto, su vida personal sigue siendo intensa, llena de duelos y amantes de ambos sexos.
Debido a su importante posición, es invitada a un baile organizado por la casa real en honor al hermano del rey Luis XIV. Apareció en la fiesta vestida de hombre y se dedicó a cortejar a señoritas durante toda la noche hasta que al final besó descaradamente a una de ellas, lo que provocó la ira de tres caballeros que lo consideraron del todo inapropiado. Tras batirse en duelo con los tres al mismo tiempo y vencerles es condenada a muerte, precisamente porque los duelos estaban prohibidos en Francia. Sin embargo, el hecho de que una jóven mujer venciese a tres hombres pareció gustarle mucho al hermano del rey que pidió que la perdonasen, con lo que se libró de nuevo de la justicia. Para evitar el revuelo se traslada a Bruselas durante una temporada.
Al poco tiempo vuelve a París donde pasa el resto de su vida como cantante de ópera continuando con su intensa vida personal. En el año 1705 abandona definitivamente los escenarios. Dos años después fallece por causas desconocidas a la corta edad de 37 años.
Ya sabéis lo que dicen: vive rápido, muere jóven y deja un bonito cadáver. Desde luego algo que se tomó muy enserio Julie d´Aubigny, alias La Maupin.

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